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miércoles, 19 de diciembre de 2007

Por el Camino Olvidado

No supe entender, ¿cómo pude llegar allí?, intente desadormecer mi cuerpo, que aun entumecido por la fría brisa, de un amanecer distinto a mis ojos...

Y estaba allí...aquella rosa que un día sirvió de mensajera para llegar a esos ojos claros, estaba allí... no había perdido su color, ni su aroma, se veía aun radiante, en este amanecer sacado de mis sueños, y aunque sola, imponente y abandonada, en medio de aquel jardín olvidado, se mantuvo viva, así como mi ilusión.

Busqué a mi alrededor, gire y gire, tratando de encontrarlos, pero el contraste del paisaje, termino por decirme,  - si, pero no -  Mi cuerpo se sintió pesado, y cayo bruscamente al suelo de rodillas, medite por algunos segundos, quise huir de aquella escena, pero mis sueños pudieron más...

Decidí quedarme allí, empecé a dibujar de nuevo el paisaje, entre líneas y mis ganas locas de volver a verlos, metidas entre sueños y colchones de papel entintado, con lágrimas que derrame alguna mañana, observando hacia el horizonte, quizás soñaba, quizás quería tan sólo mezclar mis sueños con la fría y estúpida realidad...

Así me quede en aquel jardín olvidado, construyendo un nuevo mundo, en medio de aquella soledad y aquella paz, que desespera mis sentidos y le di cara al sol, decidí mirar hacia adelante y dejar todo lo malo atrás.

Mientras en aquel paraje abandonado donde ahora vivo, junto a aquella rosa, mi soledad y yo, miro por la ventana y creo poder volver a soñar...

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Por Camino Olvidado

He andado durante algunos meses, los días han pasado, y mi vida no ha cambiado, la soledad y los paisajes me acompañan en este duro viaje, tratando de encontrar el camino que en algún momento me llevo a ti.

El cielo se empieza a tornarse gris nuevamente, mientras ando por el camino, envuelto en un manto negro, que oculta mi rostro del fuerte viento que empieza a golpear fuerte, mientras busco refugio.

A lo lejos un pequeño refugio, me cobija bajo su techo, parece abandonado, enciendo fuego y me postro al lado de las llamas, que producen sentimientos tibios y hacen que mi mente divague, ideas difusas, cruzan mis sueños.

Ando perdido, solo, triste, decepcionado, con mis sueños desapareciendo entre mis dedos; así en el menor descuido, termino dirigiéndome por los caminos en donde transcurren mis ilusiones, y me confundo tratando de juntar los restos de aquella historia que aun queda grabada en mi pensamiento y que mi corazón no quiere dejar ir al olvido.

Al despertar, gotas de rocío, cubrían mi rostro, la tempestad había terminado, el cielo volvió a brillar, el sol y el paisaje cambiaron; cuando al fin pude abrir mis ojos, no muy lejos de mi ubicación, había un pequeño jardín, parecía abandonado, produciendo un raro contraste con el verde los campos a su alrededor, en medio de aquel jardín olvidado, sin pensarlo, sin quererlo, la vi otra vez...

domingo, 9 de diciembre de 2007

Hasta Pronto Corazón

De cientos de versos, el mío empieza con tu nombre y termina con el mío, saliendo de melodias que disfruto al descubrir y sentir que la vida no es más que, una simple nota que al viento desaparece. Mi corazón en la oscuridad enmudece, al sentir que mi alma se esconde, que esta sola y herida.

Niña no te cambio por un beso, ni entrego mi más grande sueño, que surgió en mi mente convertido en versos, que sin sentido dicen a viva voz, te amo, sé que sólo es momentánea mi partida, creo no es una despedida.

Niña, me alejo ahora, tarde o mañana, sólo porque necesito levantar velas, partir de este puerto, más no con una despedida, pues llevo bajo el brazo tu cintura, y en cada verso que escribo esta tu nombre, y en esa melodia que no me tiene sin pensar en ti, nostalgico, pienso en volver a sentir tu mirada.

Sabes, no hay nada que pueda cambiar por estar lejos, aunque el sentimiento sea el mismo, no vale de nada, tan sólo la sombra de tu cuerpo, o la mirada perdida de mis sueños. Y si despiertas y sientes que el miedo y la soledad te embargan, recuerda que toda espera es siempre triste, pero en la orilla de la vida, todos los sueños pueden más que esa verdad.

No existe abismo que pueda separarnos, ni camino que encuentre, pues para seguir el ritmo de tu voz ahora hecha canción, entre los versos furtivos de mi lápiz, tan sólo espero encontrar de nuevo la silueta de tu cuerpo.

Eres parte de mi intento de amar, eres la razón de estas líneas escritas con el corazón en mis manos. Y aunque los azules de un cielo trsite, no puedan reparar los sueños perdidos, y las coplas que al viento se esfumaron y que tranquilamente desaparecieron, pasa, y no te imaginas, siento como me elevo y me doy cuenta que soñar no basta, la realidad mata.

Me atasco en el camino de la que creo es mi vida, escapando de la tristeza y la soledad, que recuerdan la llegada de un neuvo sueño, que no sé, odio mirar atrás, buscando paz.

Es tristeza lo que hoy siento, no encuentro más, que a la vieja compañera soledad, con aguacero en mis ojos, parece haber perdido todo su color, pues nada es todo y todo es nada sin hoy estas lejos, no se que me espera más alla de ese horizonte, si aun despierto con mis ganas de amar, quiero ahogar los sentidos para que venga la calma y me brinde su alivio, quiero divagar con el recuerdo del calor de tus manos, conservando el camino que un día me llevo a ti.

Todo pierde su luz, y mi centro ue eras tú, esta en mi cabeza confundiendo las horas y compone estos versos que sin quererlo te volverán a nombrar.

jueves, 6 de diciembre de 2007

Diario Personal - La Primera vez que roce un sueño

Bueno, el tiempo nunca será uno de mis aliados, siempre me anda poniendo trabas y algunas angustias, pero hubo tiempo buenos, hoy es 6 de diciembre, hace 3 años, un día como hoy, fue y será el mejor tiempo que haya tenido mientras viví.

No se si fue un sueño, o quizás pura realidad, fue un momento mágico, o algo construido por el destino.

No había mejor momento, que aquel que vivía en ese pequeño instante de felicidad, el mejor día de mi vida y entre confesiones tardías, y debajo de unas sábanas rosas, unimos nuestros almas, nuestras mentes y nuestros corazones, desnudamos nuestros sueños, aquella noche y nos convertimos en uno y con ello todo el amor que sentímos en ese momento, se convirtio en verdadero...

Ese día no hicimos nada, tan sólo dormimos, y mientras velaba sus sueños, en medio de aquella obscuridad, escondidos bajo las mantas, me dije a mi mismo: "encontre la recompenza más grande que jamás soñé hallar y puedo rozar mis sueños así, si, por primera vez...", mientras acariciaba su mejilla, tan linda, tan tierna, tran tranquila...

No existirá momento tan emocionante e indescriptible, ese día nos amamos, jugando con nuestro destino, ocultos bajo las sábanas, iluminando la oscuridad que yacía quieta miestras quedamos postrados uno al lado de otro, desaparecieron el miedo y la verguenza, tan sólo quedo el silencio de una ángel entre nosotros.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Un buen día para empezar

Así decidí partir en búsqueda de cosas que creí olvidadas, cosas que este mundo oculto de mi, o quizás yo me oculte de ellas...

El cielo era limpio, azul claro y una brisa suave golpeaba mi rostro mientras avanzaba en el camino, aquel que alguna vez recorrí en búsqueda de mis sueños, y que hoy no es más que un manojo de recuerdos que yacen olvidados sobre la mesa, escritos en un papel con tinta hecha de mis lágrimas que dejé al lado de mi soledad.

El tiempo ha transcurrido y aun mantengo mis sueños intactos, "soy feliz", después de todo el dolor que sentí, mi vida pensó: "Hoy es un buen día para empezar", aunque mi existir anda entre miedos e indiferencia, compartidos con el paisaje que dibuja mi sueños, y hace mi transcurrir menos pesado.

Hoy el viento suspira en mi contra, la luz ya no alumbra mi camino, la soledad embarga mi alma y me siento triste, dejo de ser libre, por si fuera poco, mis líneas poco a poco desaparecen, alargando la tristeza, la soledad no es más que una vieja compañera que me recuerda que vivo en un mundo lleno de sueños, sueños confundidos con mi realidad.

MI camino inventa nuevos amaneceres, soy distinto cuando dibujo una ilusión, no es que finjan, pero con ellos nada es mentira, por que sin ellos, no hay mas vida, soy así y creo que así seré.

Vivo de los sueños, de la realidad que junto a ellos construyo día a día, doblo mi mundo en dos partes: amar y vivir, mientras el tiempo pasa y pienso en como inventar esta historia, porque aquí en mi corazón, nada ha cambiado.

martes, 27 de noviembre de 2007

El tiempo de la desesperanza

Trascurrieron, los días, las semanas y los meses, y no volví a saber de esos ojos claros; mi mundo de sueños, tropezó con la realidad; y aquella nube que me acompañaba se la llevo el fuerte viento, las estrellas no volvieron a guiar mi camino, aquel árbol que en un momento me cubrió con sus ramas, lo alcanzo el otoño, y aquella piedra no volvió a decirme más; todos aquellos senderos que me llevaban hacia ellos, desaparecieron.

El tiempo pareció haberse detenido sin ningún motivo, mis días se hicieron pasajeros, y la realidad cubrió con un velo la ilusión; y mis ganas de volver a verlos, sucumbieron ante la necesidad de encontrar una razón para seguir mi camino.

Tropecé mil veces y las mil veces me volví a levantar, trate de cambiar mis sueños rotos por estrellas fugaces, pero solo recibí olvido y desesperación, trate de ocultarme entre las sombras y solo pude hallar soledad.

Deje de creer en el amor, deje de creer en mis sueños, quite de mi corazón aquella pequeña ilusión. Empecé a andar sólo, y así mis noches se hicieron más largas, no había que pensar, mi alma se sintió vacía y cada segundo que pasaba se convertía en eterno.

Algunas tardes salía a caminar, otras tan sólo, compartía con la soledad mi tristeza que embriagaba mi corazón, algunas veces sentí correr gotas de lluvia en mis mejillas, no podía evitarlo. Toda aquella tristeza de a poco fue ahogando mis líneas y convirtiéndose en olvido, todo aquello que en algún momento creí importante, lo olvidé.

Caminado por aquel sendero, encendí un cigarrillo y un par de lágrimas rozaron mis mejillas. No sé porque pero de pronto sonreí, y vinieron a mi mente todos aquellos momentos felices, que aunque fueron pocos, los pude recordar, salí de mi letargo, terminé el cigarrillo y volví a casa…

viernes, 23 de noviembre de 2007

La Mensajera

Eran días en los que el cielo estaba triste, y mis sentimientos, aun sin respuesta y sin ninguna explicación divagaban entre aquel cielo gris y esos ojos claros, brillantes, en verdad que era un tiempo amenazador, un paisaje donde poco se podía describir, salvo el sonido de las gotas que caían sin cesar y golpeaban el suelo como queriendo decirme que todo era inevitable y que de todas formas tendría que suceder.

Mientras busco en el camino, observo como todos los senderos me llevan hacia esos ojos claros, miro hacia el cielo y una extraña nube me acompaña, converso con ella acerca de ellos, contándole al detalle cada una de las cosas que pasan por mi cabeza.

Así, cuando volví a ver ese cielo, pude notar un claro, y pude hablar con las estrellas, les pedí guiaran mi camino, y así lo hicieron, algunos pasos más allá, en medio del camino oscuro, una hermosa rosa me pidió la llevara, y aunque me creí loco en aquel instante, accedí con agrado, mientras tanto, me seguía preguntando, tratando de obtener respuestas, tratando de aclarar el embrollo en el que se encontraba mi cabeza y mi corazón.

Después de mucho caminar, me senté al lado de una roca a descansar, protegido por las ramas de un frondoso árbol ymientras la lluvia no cesaba y el día se tornaba más gris; mientras pasaba el tiempo seguía pensando, ¿qué debería hacer con todo esto?, hasta que aquella roca me habló, y me dijo: - “esa rosa, te servirá como mensajera, dile todo lo que quieras decir a esos ojos claros, pues ella sin palabras, podrá dar a expresar lo que sientes” –

Así lo hice, y fui en busca de esos ojos claros, brillantes, aunque el tiempo fuera malo, aquella nube me acompañó, mantuvo una pequeña parte de ese cielo gris despejada, para que pudiera ver a aquellas estrellas que guiaban mis pasos, y protegí aquella rosa, tan frágil, tan tierna, no pensé en otra cosa más que en encontrarlos, mientras mis sueños iban creando un ambiente totalmente diferente.

Al encontrarlos, no supe que decir, las palabras, se quedaron en silencio, y mientras ellos miraban fijamente ese cielo gris, le entregue la rosa, sonreí y sin saber que ocurriría después, me marche…